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Once extremos izquierdos

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Nunca jugaron juntos, pero de haber coincidido en un terreno de juego no habría sido en el de la Lazio. Aquí os propongo la alineación más “zurda” de la historia…rigurosamente de 1 a 11!

1 Claudio Tamburrini: Portero del Almagro en la Segunda argentina, hasta que a mediados de los 70 los militares lo secuestraron por colaborar en una asociación estudiantil. Se escapó del campo de concentración donde fue recluido. Sus torturadores se referían a él como ‘arquero’. De su historia escribió una novela, Crónica de una fuga, de la que se hizo una película. Se exilió a Suecia y hoy es un profesor universitario que escribe sobre fútbol y paz.

2 Wim Rijsbergen: En el Mundial ’78 corrieron muchos mitos sobre la colaboración de jugadores con las Madres de la Plaza de Mayo. Ninguno es cierto, salvo el de Rijsbergen, que se cogió una bicicleta, se fue a la Plaza y charló con ellas para prestarles su apoyo delante de los militares.

3 Iker Sarriegi: La correlación de hechos es fácil: titular en el Eibar que rozó el ascenso en 1997, fichaje por la Real Sociedad, lesión de rodilla, retirada, licenciatura de Derecho, abogado de presos de ETA, cárcel por colaboración con banda armada. Actualmente en libertad bajo fianza. El gran futbolista abertzale, ‘hijo’ de los Kortabarria, Iribar o Endika y ‘padre’ de los Zubikarai, Labaka, Koikili o Aranburu.

4 Oleguer Presas: El primer exiliado político del fútbol español. Vive en Amsterdam con su novia y del campo de entrenamiento del Ajax se va en bicicleta, posiblemente, a pasar las tardes en una casa ocupa. Fue visto por última vez en una manifestación y ‘con cargo’: era el que hacía fotos a los policías y la prensa.

5 Peter Vermés: Vale, éste no es de izquierdas, pero un yanqui que jugó un año en la Hungría comunista merece estar en este once. Llegó al Györi ETO FC en la temporada 88-89. Luego pasó cinco años en el Figueres. Su padre era un húngaro exiliado en EEUU tras la invasión soviética. Vermes hijo, sin embargo, declaró que no se notaba demasiado que hubiera comunismo en Hungría a finales de los 80. Angelito.

6 Sergio Manzanera: junto con Aitor Agirre, entonces jugador del Racing, decidió en 1975 sacar un brazalete negro frente al Elche tras escuchar en La Pienaica el fusilamiento de unos miembros de ETA y FRAP. Fueron multados y amenazados de muerte por la ultraderecha. Tuvieron que irse a vivir juntos para guardarse las espaldas. Sergio se retiró con 27 años. Es dentista en su Valencia natal. Sigue siendo de izquierdas.

7 Vikash Dhorasoo: El chico malo de la selección francesa del Mundial 2006, ha criticado durísimanente a Zidane por su falta de compromiso con los árabes en Francia. Muy activo contra el racismo y a favor del derecho de los homosexuales, era tan rápido y creativo como indisciplinado y problemático. En ese Mundial no se le ocurrió mejor cosa que grabar en Súper 8 las intimidades del vestuario y editar su documental sin el consentimiento de sus compañeros. Un documental de arte y ensayo que, por cierto, no hay quien vea.

8 Sócrates Brasileiro: El mejor jugador de la historia del fútbol,  y lo digo porqué es mi blog! Luchó contra la FIFA y fue el capo de la Democracia Corinthiana, el único proyecto comunal y exitoso de la historia del fútbol profesional, a comienzos de los 80. Hoy es médico y colabora con diferentes medios. Apoyó al PT, pero Lula se le queda a la derecha.

9 Dominique Rocheteau: ‘El Ángel Verde’, la elegancia trotskista del Saint-Étienne de los 70. Dicen que quiso negarse a que Francia fuera al Mundial del 78, aunque personalmente lo dudo. Tras cortarse el pelo y ponerse camisa, ahora trabaja en la Federación Francesa, posiblemente con la convivencia de Platini, que toda su vida ha sido fiel guardián del orden. Rocheteau ahora, como toda la gente que ha dejado de ser de izquierdas pero le da vergüenza reconocerlo, dice que es ecologista.

10 Cristiano Lucarelli: Livornés y muy, muy, muy rojo, que es como decir tertuliano de Telecinco y muy, muy, muy choni. El único jugador del mundo que no desentona en la curva Sur del Armando Picchi, la más roja de Italia. Un futbolista pro Fidel Castro que renunció a un millón de euros por fichar por el equipo del que era de pequeño da para hacer el libro o una película. Y le han hecho las dos cosas.

11 Raymond Kopa: Este hijo de mineros polacos, que un día dio lecciones de fútbol en el Real Madrid más franquista, participó en la ocupación de la sede de la Federación Francesa durante mayo del 68.

Un paralelismo en clave futbolística

Puerta-sol

“Sed realistas, pedid lo imposible”. Bajo este eslogan decenas de millares de ciudadanos se manifestaron por las calles de París durante el llamado Mayo del 68. Sus protestas, salvando las distancias y el contexto, muestran cierto paralelismo con lo que hace tiempo llevaron a cabo diversos colectivos autodenominados “indignados”. Más allá de entrar a debatir la legitimidad de sus demandas, lo cierto es que ambos movimientos han tenido cierta incidencia en el mundo del fútbol. Mientras los indignados han expresado actitudes ambivalentes sobre el mismo, los manifestantes parisinos lo tomaron como bandera de sus reivindicaciones. El posicionamiento de los indignados es, como decía, discordante. Por un lado, un sector ha lanzado críticas severas aduciendo la creciente mercantilización del fútbol y su instrumentalización por parte del poder. Un análisis recurrente gestado entre cierta intelectualidad que, parafraseando a Marx, identificó este deporte como el sedante perfecto de las inquietudes ciudadanas. O sea, el fútbol como nuevo opio del pueblo en versión 2.0. Pero entre los indignados también se han dado muestras de empatía hacía el deporte del balón: solo así se entienden las celebraciones que se dieron en la acampada barcelonesa la noche en que el Barça consiguió su cuarta Copa de Europa en Wembley, con mucho indignados luciendo la elástica azulgrana mientras formaban parte del cordón de seguridad que preservó de altercados el campamento de Plaça Catalunya. Por su parte, algunos profesionales también han tomado parte activa en el movimiento. Dos jugadores del Rayo Vallecano se han adherido al manifesto promovido por los manifestantes de la Puerta del Sol de Madrid, mientras el extremo lerídano Jofre Mateu (Real Valladolid) colaboraba con los acampados pucelanos. Una situación que contrasta con la vivida cuando los parisinos salieron a la calle en 1968. Como muestra, el caso de las decenas de futbolistas profesionales y amateurs, liderados por los redactores de la revista Miroir du Football, con François Thébaud a la cabeza, que durante cinco días ocuparon la sede de la Federación Francesa de Fútbol, situada en la Avenida Iéna de la capital gala. Entre sus reclamaciones se encontraba la derogación de los contratos que ligaban los futbolistas con su club hasta cumplir 34 años, que dieron pie a Raymond Kopa, delantero del Stade de Reims, a comparar su situación con las de los esclavos. Precariedad laboral, eliminación de privilegios de los dirigentes, mayores cotas de libertad… estas fueron algunas de las demandas de los futbolistas durante Mayo del 68. ¿Pedían lo imposible o simplemente reclamaban justicia? ¿Eran realistas o utópicos? Lo cierto es que sus peticiones, lejos de perder vigencia, han sido recogidas en los manifestos publicitarios por los indignados. ¿Piden lo imposible?