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Un paralelismo en clave futbolística

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“Sed realistas, pedid lo imposible”. Bajo este eslogan decenas de millares de ciudadanos se manifestaron por las calles de París durante el llamado Mayo del 68. Sus protestas, salvando las distancias y el contexto, muestran cierto paralelismo con lo que hace tiempo llevaron a cabo diversos colectivos autodenominados “indignados”. Más allá de entrar a debatir la legitimidad de sus demandas, lo cierto es que ambos movimientos han tenido cierta incidencia en el mundo del fútbol. Mientras los indignados han expresado actitudes ambivalentes sobre el mismo, los manifestantes parisinos lo tomaron como bandera de sus reivindicaciones. El posicionamiento de los indignados es, como decía, discordante. Por un lado, un sector ha lanzado críticas severas aduciendo la creciente mercantilización del fútbol y su instrumentalización por parte del poder. Un análisis recurrente gestado entre cierta intelectualidad que, parafraseando a Marx, identificó este deporte como el sedante perfecto de las inquietudes ciudadanas. O sea, el fútbol como nuevo opio del pueblo en versión 2.0. Pero entre los indignados también se han dado muestras de empatía hacía el deporte del balón: solo así se entienden las celebraciones que se dieron en la acampada barcelonesa la noche en que el Barça consiguió su cuarta Copa de Europa en Wembley, con mucho indignados luciendo la elástica azulgrana mientras formaban parte del cordón de seguridad que preservó de altercados el campamento de Plaça Catalunya. Por su parte, algunos profesionales también han tomado parte activa en el movimiento. Dos jugadores del Rayo Vallecano se han adherido al manifesto promovido por los manifestantes de la Puerta del Sol de Madrid, mientras el extremo lerídano Jofre Mateu (Real Valladolid) colaboraba con los acampados pucelanos. Una situación que contrasta con la vivida cuando los parisinos salieron a la calle en 1968. Como muestra, el caso de las decenas de futbolistas profesionales y amateurs, liderados por los redactores de la revista Miroir du Football, con François Thébaud a la cabeza, que durante cinco días ocuparon la sede de la Federación Francesa de Fútbol, situada en la Avenida Iéna de la capital gala. Entre sus reclamaciones se encontraba la derogación de los contratos que ligaban los futbolistas con su club hasta cumplir 34 años, que dieron pie a Raymond Kopa, delantero del Stade de Reims, a comparar su situación con las de los esclavos. Precariedad laboral, eliminación de privilegios de los dirigentes, mayores cotas de libertad… estas fueron algunas de las demandas de los futbolistas durante Mayo del 68. ¿Pedían lo imposible o simplemente reclamaban justicia? ¿Eran realistas o utópicos? Lo cierto es que sus peticiones, lejos de perder vigencia, han sido recogidas en los manifestos publicitarios por los indignados. ¿Piden lo imposible?

Michael Bublé @ Palau Sant Jordi

Ahora que ni el oro mantiene su valor de mercado cuesta encontrar un símil adecuado, pero Michael Bublé es lo que antes se llamaba una inversión segura. Se puede ir sin miedo a un concierto suyo, porqué da igual que tenga nuevo repertorio por presentar, el disco To be loved, que tire más hacia el pop cuando se dio a conocer o que incorpore un grupo vocal a su directo. Sabes lo que habrá, porqué Bublé es un clásico de corazón. El Palau Sant Jordi recibió con entusiasmo por tercera vez al cantante canadiense, que cuando vino por primera vez hace nueve años solo era el joven crooner de moda y ahora es la única voz de esa camada que se ha hecho un lugar entre los gustos del gran público. Que no es poca cosa. Porque en estos tiempos, un recinto como el Sant Jordi solo está al alcance de carreras de largo recorrido y fenómenos pop de última generación. Y Bublé no es ni una cosa ni otra. Es un cantante joven que lo apostó todo a valores de toda la vida y ganó. Y mientras consiga mantener viva la ilusión de ser nieto espiritual de Sinatra y sus compinches, el heredero legítimo del american way, no le hará falta otro argumento. El Sant Jordi disfrutó de un espectaculo completo y sin sobresaltos a cargo de un showman que va ganando en oficio pero sigue teniendo dos caras. Por un lado está el Bublé canalla, el eterno adolescente que aprovecha para hacer algún chiste soez a propósito de lo que sea y saca punta hasta a la concepción de su bebé, “el trabajo más rápido de mi carrera”, lo describió. Por el otro, el cantante blando que, aunque se maneja bien en el swing, da lo mejor de sí en las baladas. Y con esas bazas jugó en un concierto generoso que prometió sería como un cita. “Empezaremos suave, y al final quiero sexo sucio”. Aunque rápidamente admitió que todos, él el primero, estábamos allí para escapar de la realidad vía romance. Y romance, en el universo de Michael Bublé, son versiones de Bee Gees, canciones sobre amor eterno sobre imágenes en blanco y negro de parejas sonrientes y baladas arropadas por una sección de cuerdas, primera novedad reseñable en el guión de un espectáculo que hasta entonces había sido clavado al de sus anteriores visitas. Escenario ribeteado de luces, pantallas con primeros planos de la estrella, algo de humor de sal y una big band muy competente que propulsaba la voz correcta y sin grandes alardes de Bublé. Pero había prometido que la cita acabaría en mayores y el crooner canadiense se esforzó por cumplir. Al ritmo del ubicuo Get lucky de Daft Punk, cómo no, cruzo a pié la zona de las entradas caras hasta un segundo escenario en el centro de la pista, a tocar de los asistentes de entradas súper caras. Tenía que ser el tramo loco del concierto, pero quedó en el momento del buen rollo. Versiones de grandes clásicos del soul, el cumpleaños feliz para uno de los coristas y de remate, All you need is love de The Beatles con lluvia de confeti. No era el subidón final. Se guardaba tres bises y un par de fogonazos de pirotécnica que pusieron en pié el Palau Sant Jordi. Lo de sexo sucio, pues no fue para tanto. Pero qué esperaban, que es Bublé, un hombre de los de antes.

La mia Londra!

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Scrivo questo post solo ed esclusivamente per me. Scrivo questo post perché ci sono posti che nonostante abbia visitato e rivisitato mi riescono sempre a emozionare come fosse la prima volta. Siete mai stati a New York? Avete visitato il negozio di giocattoli Fao Schwarz? Bene quando arrivo a Londra mi sento come un bambino dentro Fao Schwarz. Se dovessi contare quante volte ci sono stato non riuscirei peró la city é magica e nel periodo natalizio riesce ad essere ancora piú magica. Sará per le mille luci, per la bellezza dei negozi, per l’aria che apparentemente non ricorda la depressione che si vive il resto d’Europa, sará per quello che rappresenta per me, ma racchiude un insieme incredibile di emozioni. La conosco bene, cosí bene che sembro un Londiner nella tube o nel scegliere scorciatoie per raggiungere la mia destinazione. Ho i miei posti, dove vado e ritorno, giá non sono un semplice turista, sono un cliente. Ho i miei amici, frequento un pub….dove vado senza appuntamento tanto qualcuno che conosco entra. La passeggio come fossi un residente, la mia Londra non é necessariamente Oxford Circus, Piccadilly etc., la mia Londra é una passeggiata per Regent Park o Hyde Park fuori del caos dei turisti, prendere la metro alle 8 del mattino per vedere come davvero si vive in una cittá cosí grande. Passeggiare per Notting Hill non al sabato mattina ma bensí in un qualsiasi altro momento, visitando i mille negozietti e curiosando tra gli scaffali… La mia Londra é quella che profuma di calcio, quella che al sabato vibra di passione e muove migliaia di persone tra i vari stadi cittadini. La mia Londra sono i miei amici, quei ragazzi conosciuti per caso e che non perdono occasione per passare qualche ora insieme tra una pinta e qualche battuta che nemmeno capisco del tutto a causa dello slang. La mia Londra é li…che mi aspetta e mi chiama come un sirena chiama il naufrago…mi attrae….mi accoglie…e mi coccola…e quando la devo lasciare é come lasciare una persona amata, ti fa male il cuore ma giá conti i giorni che ti dividono dal rivederla.

Un weekend in Premierleague

Quando sabato mattina la sveglia ha suonato alle 8.30 non ho pensato al fatto che fosse sabato ed era decisamente presto al essere un giorno festivo. Come ogni sabato ho fatto la mia colazione con caffelatte e biscotti del Mulino Bianco, mi sono preparato ho preso lo zaino e via. Le vie del mio quartiere alle 9.30 del mattino erano ancora tranquille, il sole era giá alto e il termometro segnava 26 gradi. Passeggio fino alla metro, destinazione Sants e poi aeroporto. Mentre ero seduto in treno mi guardavo intorno pensando a dove andasse ognuno dei miei compagni di viaggio, quello che sapevo era dove stavo andando io e mi sentivo davvero emozionato e felice. All’arrivo la routine di sempre, controllo bagaglio, frontiera, giusto il tempo per un caffé che inizia l’imbarco del mio volo British Airways con destinazione London Gatwick. Il viaggio si fa lungo, troppa la voglia di rimettere i piedi in territorio britannico, durante il volo si passa dal sole spagnolo al plumbeo cielo inglese fino a che tocchiamo terra. Ormai ho esperienza cosí che mi dirigo piú velocemente possibile all’immigration, la tempistica in questo momento ti puó far guadagnare parecchio tempo e io alle 17.30 dovevo essere seduto dentro Stamford Bridge. Passati i controlli in entrata mi reco alla stazione del Terminal South dove scopro che a causa di un incidente ci sono problemi sulla linea per Londra e tutti i tremi sono dirottati a London Bridge, questo tradotto vuol dire mezz’ora in piú per arrivare a destinazione. Ad ogni modo si parte, ho con me la mia Oyster Card con credito rimanente dalla volta precedente cosí da evitare code infinite per ricaricare il credito. Mi infilo nella metro e via. In una cittá come Londra riesco a incrociare il mio amico Emanuele in metro…andremo insieme alla partita e saró suo ospite per la notte. Poco dopo scendiamo a Fulham Broadway, sono gía le 15 (uk time) e non ho ancora mangiato cosí un hamburguer per la strada prima di entrare nel pub per un paio di pinte. Eccomi li, finalmente mi sento a casa, mi godo l’atmosfera, quell’atmosfera che solo chi ama il calcio ed é andato a vedere una partita in Inghilterra puó capire. Il tempo corre rapido e si avvicina l’ora del kick off cosí lasciamo il pub e ci rechiamo allo stadio, compro il match-programme, entriamo e abbiamo giusto il tempo dell’ultima pinta prima di salire le scale che ci portano al nostro settore. Chelsea v Fulham. Non voglio raccontare della partita, lo faró in un altro post, voglio solo parlare della splendida serata passata con gli amici “whites” al The Bricklayer’s Arms, uno dei pub dei tifosi del Fulham a Putney. Tra Ales, chiacchiere e risate. Quando ci hanno cacciato a colpi di campana, siamo andati sul ponte a prendere il bus, ricordo la serata, il rumore del Tamigi e il buio del parco…alla fine di quel parco c’é il Cottage. Riconosco che é stata una grande emozione e la voglia di tornare é giá forte…la prossima fermata sará Anfield Road per ritornare a Putney dovró aspettare dicembre.

Dirty Dancing

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Dirty Dancing has been a phenomenon on film and, latterly, on stage since 1987 and nobody has put Baby in a corner yet. Whether or not you’ll have the time of your life at this stage version, now returning to the West End after a two-year absence, depends prevalently on two factors. These are a) how much wine you’ve drunk and b) whether you’re with a group of female friends, ideally in hen party formation. A combination of a and b would, of course, be optimum. The rest of us must rub along as best we can and try not to dwell on how sorely the charisma of the late Patrick Swayze is missed. Nonetheless, there is an awful lot of twaddle to sit through before Baby doesn’t get put in a corner. Eleanor Bergstein’s script is not the last word in finesse and too often the monotonous rhythm of Sarah Tipple’s production means that it’s more Dirge-y Dancing than anything else. For a musical, there is bewilderingly little singing and it’s downright peculiar how numbers such as She’s Like the Wind get so little space. For the uninitiated — although if you are this, I heartily recommend you stay so — it’s 1963 and we’re in a holiday resort in the Catskills. The ridiculously-monikered Baby Houseman (Jill Winternitz) and her family are there, along with a troupe of Butlin’s-style entertainers, including moody Johnny Castle (Paul-Michael Jones), the dance instructor from the wrong side of the tracks. Unsurprisingly, Baby does not spend her vacation studying the economics of under-developed countries, her wearisomely worthy degree subject. Given that the ‘official’ entertainment is an endless turgid round of musical chairs, it’s no wonder that Baby takes refuge with the off-duty staff. Winternitz has a certain girl-next-door appeal, but the spark between her and the largely charmless Jones is a decidedly low-burning one. Kate Champion’s choreography is slick but unengaging, although there’s limber support from Charlotte Gooch as Penny, the dancer who gets herself into an unfortunate situation. The corner might be avoided, but there’s an inescapable sense that it has also been cut.

Ciao Sampdoria!

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Scrivo questo post per fare un pó di chiarezza rispetto la mia decisione di non seguire piú assiduamente le sorti dell’ U.C. Sampdoria e lo faccio perché molti amici mi fanno mille domande e mi rendo conto che per quanto sostengano di capire ancora non ci credono. Chi mi conosce sa che mio papá mi portó allo stadio nel lontano 1979, sono stato abbonato da quando ho raggiunto l’etá minima per aver bisogno di un biglietto per entrare e nel mio “curriculum” posso vantare ormai quasi 300 trasferte al seguito della maglia negli stadi italiani e europei. L’anno scorso, come sempre, sono andato incontro a mille sacrifici per vedere una decina di partite dal vivo, partendo da Barcelona, dove vivo, e coi mille problemi che ogni appassionato deve affrontare per comprare un biglietto e assistere a una partita di calcio sul territorio italiano. Ore di sonno perse, viaggi interminabili, distrutto al lavoro sempre e solo per la maglia. Non ho mai deciso il viaggio secondo l’importanza della partita, il criterio era molto piú facile: una al mese. Arrivati a maggio era il momento di andare a Roma per Lazio-Sampdoria…attesa estenuante perché la cupola mafiosa del calcio del belpaese decidesse l’orario (10 giorni prima del match) e finalmente acquisto del biglietto, decisamente caro visto il poco anticipo, per la capitale. Tutto pronto se non fosse che 4 giorni prima del match si decida per qualche imprecisata ragione di posticipare la partita rendendomi praticamente impossibile assistere. Provo a scrivere alla societá, dalla quale probabilmente sarebbe bastato rispondere, ma la realtá é che alla U.C. Sampdoria, i suoi impiegati e i suoi dirigenti non interessa niente della tifoseria, o meglio, solo sono interessati nei tifosi cinesi che rappresentano un potenziale económico decisamente superiore. Adesso vi do la mia versione, non pretendo sia giusta peró é la mia. Molti di voi combattono contro il calcio moderno e contro la tessera del tifoso, oggi vi dico, se ce ne fosse ancora bisogno, che state perdendo tempo. I club per primi ci vogliono trasformare in clienti, parlano di fidelizzare i tifosi…parola che mi fa ridere…fidelizzare un tifoso é come dire a un figlio di amare la propria madre, questó é nel DNA…e non ci vuole un genio per capirlo. Oggi i club vogliono un cliente ma forse non sanno che il tifoso ragiona con la pancia, il cliente con la testa. Quindi io sono cliente della U.C. Sampdoria e visto che la stessa mi prende a calci in faccia a partire da ora saró cliente di qualcun’altro. Club, Lega, Sky vogliono fare il business ma la loro ignoranza non gli permette di capire come farlo. Mitizzano il calcio inglese….stadi pieni perché gli impianti sono supermoderni e accoglienti…supermoderni? e che impianti hanno visitato? Qualcuno ha visitato Anfield Road, Goodison Park, Boleyn Ground, Craven Cottage…vi sembrano moderni? A me no ma le panche di legno che hanno in tribuna…eh si panche di legno non seggiolini di pelle umana, trasudano profumo di football. Veró l’Inghilterra é la capitale del calcio business, non esiste altro paese in grado di vendere il prodotto calcio come oltre manica, e gli stadi sono strapieni questo perche in Inghilterra il tifoso é al centro del mondo, perché a parte essere il patrimonio del club é il primo cliente del club. La Sampdoria non risponde a una mail perché hanno troppo da fare o perché non gli interessa? Provate a scrivere una mail al Manchester United o al Real Madrid e come per magia in 48h massimo riceverete una risposta. In Inghilterra se non puoi andare alla partita ti rimborsano il biglietto, gli orari vengono confermati con 6 settimane di anticipo e una volta che sono confermati sono confermati. In Inghilterra il tifoso é al centro dell’attenzione del club, esempio ecclatante quello che successe allo Stoke City la scorsa stagione, la squadra perse 4-0 in una trasferta dove giocó malissimo, il club e i giocatori per scusarsi coi tifosi presenti in trasferta li invitó tutti alla successiva…(io ricordo a metá 90 piú o meno 2 trasferte seguite alle quali ovviamente ero presente Cagliari e Piacenza dove subimmo 9 goal e nemmeno le scuse). Vivo in Spagna e qua se sei socio del club hai accesso a tutte le partite casalinghe. Faccio un esempio, un abbonamento in curva al primo anello del FC Barcelona costa circa 350 euro al quale si aggiunge l’iscrizione come socio altri 150 (si pagano a gennaio e danno accesso a tutti i servizi del club), nell’abbonamento entra la liga, la copa del rey e tutta la champions. Ogni abbonato ha un codice e una password necessari a, udite udite, liberare il posto in caso di non poter andare alla partita. In questo caso il club rimette in vendita il biglietto e in caso di vendita fará a metá con l’abbonato. Questo denaro verrá introdotto sul conto socio e al rinnovare, di forma automatica con domiciliazione bancaria e spedizione dell’abbonamento gratuitamente a casa, il totale viene scontato. Con i prezzi dei biglietti del Camp Nou liberando 6 volte ti sei ripagato l’abbonamento. Detto questo potrete capire come mi sento tradito dalla societá che ho sempre sostenuto, seguito e messo al primo posto. La dimostrazione del loro inesistente interesse mi ha fatto decidere di dire basta e smettere di seguire il peggior prodotto calcistico d’europa. Nazionale e pessime figure in Europa ne sono la dimostrazione. Non rinnego niente di quello che ho fatto e soprattutto sottolineo non é una decisione presa basandomi sui risultati sportivi, non mi sono mai interessati e il fatto stessi viaggiando a Roma per una partita che non contava niente é la dimostrazione. Oggi la U.C. Sampdoria avrá guadagnato 1000 ricchissimi clienti cinesi peró ha perso un tifoso che c’é sempre stato e gli ha dedicato piú di 30 anni della sua esistenza…congratulazioni e buona fortuna.

Barcelona step by step: The Eixample

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The Eixample, designed by architect Idelfons Cerdà, is made up of an immense mosaic of orderly blocks that make up the centre of the city, in the area outside the city walls. It is divided into left and right hand sides at Carrer Balmes, but the slanting route traced by the Diagonal avenue breaks up the ordered grid framework crossing the whole city from east to west and ending at the sea. In the left hand side of the Eixample, we find the historical building of the University of Barcelona, and the Gran Via is like a tunnel through time that passes through the modernist style Casa Golferichs and reaches the Plaça de les Arenes shopping centre. The right part of the Eixample runs to Passeig Sant Joan and is where the Cerdà plan began. since the Barcelona bourgeoisie abandoned the walled city and began to build small houses with gardens in this area, the only surviving examples of which are to be found in Passatge Permanyer. The area’s neuralgic centres are undoubtedly Plaça Catañunya and Passeig de Gràcia, which are the main focus of the city’s economic activity, the later containing luxury multinational jewelers and fashion stores. Running alongside, another elegant avenue, Rambla Catalunya, is ideal for visitors to have a drink at one of its numerous terrace bars. On the upper side we find the Sagrada Familia neighbourhood, whose name comes from the famous church, Gaudi’s most iconic work.

16.06.13 FC Barça Regal v Real Madrid 73-62

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Hay que vivir un partido así una vez en la vida. Ver como el público lleva hacia la victoria un equipo y como el equipo no falla. Cuando hay que ganar en casa, el Barça Regal lo hace. Cuando hay que encontrar respuesta al juego del rival, siempre hay una nueva idea del entrenador. El Palau Blaugrana ha vivido una tarde mágica, que no ha terminado con título, pero como si lo fuera. El 73-62 de los azulgranas contra el Real Madrid en el cuarto partido de la serie da otra oportunidad a los catalanes, que pueden hacer historia miércoles. Que nadie desconfíe de un equipo campeón. En el primer cuarto el Barça Regal ha salido mordiendo, no podía hacerlo de otra manera. La salida tímida de los primeros partidos había pasado factura y en esta cuarta batalla la gran arma ofensiva ha sido nutrir de balones a Ante Tomic. El pívot croata, que no ha hecho su mejor baloncesto en la final, anotó los siete tiros que ha intentado y ha acabado los primeros diez minutos con 14 puntos. El juego interior ha sido clave en los primeros compases como se ha demostrado con el 23-17 del final del periodo. Aunque el Barça Regal siempre ha ido por delante en el marcador, la anotación en el segundo cuarto ha bajado. El ritmo ha sido más pausado, las defensas han salido a la luz y el espectáculo se ha resentido. Del vértigo, al control. De las posesiones cortas, a una elaboración extrema. Esto se ha traducido con un cuarto en el que ambos equipos apenas han superado los diez puntos. El 11-15, gracias a un triple final de Sergio Rodríguez, ha llevado el partido al descanso con un igualado 34-32. El más destacado del Barça, Todorovic, que con su defensa sobre Reyes se ha exhibido. En la reanudación el guión del partido ha sido más parecido al del segundo cuarto que el de los primeros minutos. Ante Tomic no ha recibido muchos balones en la zona y el juego del Barça Regal ha basado más en el juego exterior que en el interior. Aunque la anotación no ha sido alta, los de Pascual han ido mandando por seis puntos durante todo el cuarto. Y cuando tenían la oportunidad de romper el partido, no lo han hecho. El 45-39 con un triple de Oleson debía ser el inicio de un buen parcial, pero el Madrid lo ha sabido frenar y al minuto 30 el marcador ha reflejado un 49-45. Sin Navarro, sentado por problemas físicos, el Barça Regal se ha plantado al final del partido sin su referente. Pero esto no ha pesado en el equipo, porque todo el mundo ha dado un paso más. El primero de ellos, Huertas. El base brasileño ha dirigido con maestría el ataque azulgrana y Mavrokefalidis ha ejecutado. El pívot griego, con ocho puntos casi consecutivos, ha dado a los azulgranas nueve puntos de ventaja (58-49 y 61-52) a falta de cinco minutos. Los de Laso, como era de esperar, han sido más agresivos en el tramo final y su presión se ha trasladado a tres cuartos de pista. Una vez el base azulgrana recibía la pelota, un dos contra uno intentaba detenerlo. Esta defensa le ha salido bien a los blancos, que ha recortado la distancia de nueve a dos puntos (63-61). Los catalanes, espoleados por el Palau, han vuelto al partido y han sentenciado desde el tiro libre y con un triple de Oleson. El 73-62 fuerza el quinto partido de la serie en Madrid, que promete ser apasionante.

14.06.13 FC Barça Regal v Real Madrid 72-84

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El Real Madrid devuelve la moneda al Barça y toma ventaja para aspirar al alirón el domingo. Felipe Reyes y Nikola Mirotic, claves para acabar con los intentos de remontada locales. El Real Madrid ha cobrado de nuevo ventaja en la final del ‘play-off’ de la Liga Endesa al imponerse este viernes en el Palau Blaugrana al FC Barcelona Regal (72-84) con un partido en el que estuvieron más sólidos y sobre todo regulares y que, gracias a Felipe Reyes y a Nikola Mirotic, providencial al final con 9 puntos seguidos, hicieron imposible cualquier intento de remontada blaugrana, con los catalanes casi siempre a remolque. Igualado pero a rachas, el partido no se tuvo que decidir como los dos anteriores en los minutos finales y por detalles, ya que los dos triples y canasta de Mirotic pusieron tierra de por medio a favor de un Madrid que se pone 2-1 en la final y que, de momento, hace cobrar fuerza a la estadística que dice que cuando el equipo con factor cancha a favor, los blancos, ganan el primer partido acaban siendo campeones. Podrían serlo el domingo en la pista del eterno rival si repiten victoria, algo que debe evitar por todas un Barça Regal que esta noche fue incapaz de mantenerse arriba y que tiene que ganar los dos partidos que quedan. Remontó y se puso uno por delante en varias ocasiones, pero nunca pudo seguir ahí. A cada racha blaugrana le seguía una mayor blanca, y Laso deberá estar agradecido además de a Mirotic (18 puntos) a un Felipe Reyes (20) que aguantó a los suyos en el tercer cuarto, coincidiendo con el mejor Barça de la noche, insuficiente para salir airosos.
El partido estuvo caliente, no solo por el bochorno que hacía en el Palau sino por la intensidad en pista fruto de lo que había en juego. Poco a poco se incrementaron los contactos en pista y con ellos las quejas y polémica, aunque la sangre no llegó al río. El juego, trabado, impidió correr y forzó ataques más lentos y también hizo trabajar a los creadores de cada bando. Ahí brilló Sarunas Jasikevicius, quien entró como revulsivo para cambiar las tornas y lo consiguió en el segundo cuarto, cuando anotó 11 puntos casi sin fallar ni pestañear, y asistió a los suyos llevando al Barça Regal a ponerse por delante en el marcador (20-19) con su segunda canasta consecutiva. El partido, lento y con un primer cuarto que pasó de los 25 minutos naturales, cambió con el lituano. No obstante, si ‘Saras’ fue el estandarte blaugrana, otro veterano igualó con su aporte y experiencia la contienda; Felipe Reyes. Una vez más, su entrega, sus rebotes ofensivos y su acierto en ataque fueron claves para que el pívot blanco volviera a poner a los suyos arriba. Además, con el descanso de Jasikevicius y una desafortunada aparición en pista de Marcelinho Huertas propiciaron otro despegue blanco. Si en el primer cuarto se fueron de +7, en el segundo llegaron a ir 8 arriba. Ya tras el descanso el Barça volvió a apretar, y es que el 35-41 era mucha diferencia como para no hacerlo. Con un Wallace que se zafó en ataque y defensa, y una mayor rapidez ofensiva, el equipo blaugrana consiguió un parcial de 8-0 (11-4) para ponerse de nuevo por delante y coger la iniciativa, aunque les duró poco. Era un guión que obligaba a los de Pascual a ir dejándose la piel para conseguir pequeñas remontadas por culpa de que, cuando conseguían igualar el choque, no había paciencia ni ritmo como para mantenerse. Así, un parcial de 0-6 a falta de un minuto para el final del tercer cuarto el equipo de Pablo Laso volvía a estar 5 arriba. No fue un partido de grandes ataques, el Barça Regal no encontró la vía al aro desde el triple y dentro no pudo hacer daño ni con Tomic ni Lorbek, pero vivió de la garra de Jasikevicius y, sobre todo, del no verse nunca muertos. Por parte blanca, disfrutaron de otro buen final, yendo a rachas cortas pero efectivas en que cogían rentas con facilidad. Quizá por ello otra vez se fueron 6 arriba (50-56) y con solo 10 minutos por jugarse, empezando además mejor que los locales (52-61). Pero el Barça Regal ha demostrado ya con anterioridad ser capaz de levantarse y recuperarse de golpes peores. Con armas como explotar, Pascual intentó que lo hicieran, como un Tomic que sacando jugo de su superioridad en altura con Slaughter consiguió un 4-0 para acercar a los suyos (61-65). También mejoró Navarro, con su primer triple tras varios intentos y una mayor presencia, pero se quedó demasiado solo ante un Real Madrid que no tembló, no cedió a la presión y se mantuvo firme arriba. No le llegó la gasolina a Reyes como para tirar solo del carro como hizo buena parte del encuentro, pero no pasa nada si tienes de refresco a un joven de presente y mayor futuro como Nikola Mirotic, quien con cinco puntos dio la victoria a los suyos al poner el 70-77 a falta de poco más de un minuto, y no contento con eso fue anotando hasta llegar a los 18 puntos finales, si bien los últimos fueron ya con todo vendido

Barcelona step by step: Gràcia

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In the north of the city is the neighbourhood of Gràcia, which until the late nineteenth century was independent from Barcelona. It is currently one of Barcelona’s most popular neighbourhoods, and the one with the strongest personal identity, featuring numerous bars, restaurants, terraces, shops and theatres. It retains its original urban pattern of narrow streets and a rich network of squares which are always frequented by locals. At first glance, its most striking landmark is Gaudi’s Parc Güell, but the area has much more to offer. It’s a lively quarter, thanks in part to the groups that dance swing in Plaça de la Virreina or social meeting points like Plaça del Sol and Plaça Rius i Taulet. Cultural activity is also the order of the day here and the neighborhood is home of Teatre Lliure and Cinema Verdi, one of the city’s few cinemas that show movies in original language. Enjoy its nightlife! Closest metro station: Fontana.