Archivio mensile:febbraio 2014

Michael Bublé @ Palau Sant Jordi

Ahora que ni el oro mantiene su valor de mercado cuesta encontrar un símil adecuado, pero Michael Bublé es lo que antes se llamaba una inversión segura. Se puede ir sin miedo a un concierto suyo, porqué da igual que tenga nuevo repertorio por presentar, el disco To be loved, que tire más hacia el pop cuando se dio a conocer o que incorpore un grupo vocal a su directo. Sabes lo que habrá, porqué Bublé es un clásico de corazón. El Palau Sant Jordi recibió con entusiasmo por tercera vez al cantante canadiense, que cuando vino por primera vez hace nueve años solo era el joven crooner de moda y ahora es la única voz de esa camada que se ha hecho un lugar entre los gustos del gran público. Que no es poca cosa. Porque en estos tiempos, un recinto como el Sant Jordi solo está al alcance de carreras de largo recorrido y fenómenos pop de última generación. Y Bublé no es ni una cosa ni otra. Es un cantante joven que lo apostó todo a valores de toda la vida y ganó. Y mientras consiga mantener viva la ilusión de ser nieto espiritual de Sinatra y sus compinches, el heredero legítimo del american way, no le hará falta otro argumento. El Sant Jordi disfrutó de un espectaculo completo y sin sobresaltos a cargo de un showman que va ganando en oficio pero sigue teniendo dos caras. Por un lado está el Bublé canalla, el eterno adolescente que aprovecha para hacer algún chiste soez a propósito de lo que sea y saca punta hasta a la concepción de su bebé, “el trabajo más rápido de mi carrera”, lo describió. Por el otro, el cantante blando que, aunque se maneja bien en el swing, da lo mejor de sí en las baladas. Y con esas bazas jugó en un concierto generoso que prometió sería como un cita. “Empezaremos suave, y al final quiero sexo sucio”. Aunque rápidamente admitió que todos, él el primero, estábamos allí para escapar de la realidad vía romance. Y romance, en el universo de Michael Bublé, son versiones de Bee Gees, canciones sobre amor eterno sobre imágenes en blanco y negro de parejas sonrientes y baladas arropadas por una sección de cuerdas, primera novedad reseñable en el guión de un espectáculo que hasta entonces había sido clavado al de sus anteriores visitas. Escenario ribeteado de luces, pantallas con primeros planos de la estrella, algo de humor de sal y una big band muy competente que propulsaba la voz correcta y sin grandes alardes de Bublé. Pero había prometido que la cita acabaría en mayores y el crooner canadiense se esforzó por cumplir. Al ritmo del ubicuo Get lucky de Daft Punk, cómo no, cruzo a pié la zona de las entradas caras hasta un segundo escenario en el centro de la pista, a tocar de los asistentes de entradas súper caras. Tenía que ser el tramo loco del concierto, pero quedó en el momento del buen rollo. Versiones de grandes clásicos del soul, el cumpleaños feliz para uno de los coristas y de remate, All you need is love de The Beatles con lluvia de confeti. No era el subidón final. Se guardaba tres bises y un par de fogonazos de pirotécnica que pusieron en pié el Palau Sant Jordi. Lo de sexo sucio, pues no fue para tanto. Pero qué esperaban, que es Bublé, un hombre de los de antes.

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21.01.14 Espanyol v Real Madrid

Christian Stuani, Cristiano Ronaldo

El partido de ida de los cuartos de final de la Copa del Rey ha dejado un sabor amargo al Espanyol. El equipo de Javier Aguirre, que ha realizado un partido muy completo, ha perdido por la mínima ante el Real Madrid, que se ha aprovechado de uno de los pocos despistes defensivos del conjunto perico. Los espanyolistas lo han intentado siempre y han plantado cara al equipo de Carlo Ancelotti, que ha acabado encerrado en su campo y perdiendo tiempo. Sólo la mala fortuna en el remate final ha impedido un resultado más justo en Cornellà-El Prat. El Estadio RCDE ha vivido un auténtico ambiente de Copa. Tras dos partidos ante equipos de Segunda, el equipo dirigido por Javier Aguirre se enfrentaba al Real Madrid, apenas diez días después del compromiso liguero que acabó con victoria blanca por 0-1. El Espanyol afrontaba los primeros 90 minutos de una eliminatoria muy complicada por la entidad del rival, pero después del buen rendimiento de los blanquiazules ante los grandes esta temporada se había generado cierto optimismo en el ambiente. El Espanyol ha salido bien plantado, con las ideas claras y con la voluntad de hacer daño al Real Madrid, que se ha plantado en Cornellà-El Prat con su equipo de gala. Los espanyolistas han conseguido su objetivo durante el primer tramo del partido en el que han creado cierto peligro en un par de acciones por banda aunque ha sido Pizzi el que ha malogrado una gran oportunidad para lograr el primer gol del partido. El portugués, con todo a favor, ha rematado muy alto. El Real Madrid se ha espabilado tras el fallo de Pizzi y su compatriota Cristiano ha enviado un remate a la base del palo de la portería de Casilla. En la siguiente acción Benzema no ha desaprovechado la oportunidad y ha batido con un remate de cabeza a Casilla, que ha estado cerca de pararlo. Los de Ancelotti se han sintiendo más cómodos y, liderados por Ronaldo, ha comenzado a llegar con bastante peligro al marco espanyolista, aunque, afortunadamente, sin acierto. El Espanyol lo ha seguido intentando y si bien no ha generado demasiado peligro, el equipo lo ha intentado aunque le ha faltado un poco de pausa en los metros finales. Aguirre ha introducido un cambio en el descanso y ha dado entrada a Álex Fernández en sustitución de Lanza. El Espanyol ha salido muy entonado y gracias a la inspiración de Sergio García ha estado muy cerca de lograr el empate. El delantero blanquiazul, tras una excelente acción individual, ha rematado muy ajustado al palo. Un minuto después, tras sortear a tres defensas, ha chutado muy forzado ante la salida de Casillas. El Espanyol se ha metido de lleno en el partido y el público ha comenzado a creer en las opciones de su equipo. El Real Madrid se sentía más incómodo y presionado y sólo un par de acciones de Arbeloa le han dado aire en ataque. Cierto es que Benzema, en una rápida contra, ha tenido una clara opción para lograr el segundo, pero Casilla ha estado de nuevo muy acertado. El partido se ha equilibrado bastante con un Espanyol más dominador, mientras que los de Ancelotti han optado por intentar sorprender a la contra, un arte que dominan a la perfección. Los de Javier Aguirre no han perdido la cara al encuentro en ningún momento y a punto han estado de lograr su objetivo en una gran combinación entre Sergio García y Córdoba, pero el delantero colombiano no ha podido superar a Casillas. Tampoco le ha faltado polémica al partido cuando Clos Gómez no ha decretado penalti por unas claras manos de Illarramendi en el área. El Madrid ha acabado pidiendo la hora ante la presión del Espanyol, que ha merecido un mayor premio por su juego y compromiso.