L’Ametlla de Mar

DSC00719

 

Los 16 kilómetros de costa de L’Ametlla de Mar ofrecen algunos de los paisajes más vírgenes y mejor conservados de la costa catalana. En ellos se esconden playas y calas de aguas cristalina rodeadas de pinos, pequeños refugios donde escapar de las zonas más urbanizadas y los núcleos turísticos del litoral. El pueblo de L’Ametlla de Mar, también conocido con el nombre de la Cala, es un excelente campamento base desde el cual descubrir y disfrutar de la zona. La armonía de sus casas blancas amontonadas alrededor de la iglesia y el puerto, lleno de barquitos de colores amarradas en sus muelles, son mejor carta de presentación. Pero más allá de su imagen de postal, L’Ametlla esconde muchos otros atractivos, como su gastronomía, sus museos y su actividad cultural. La historia del idilio de L’Ametlla con la pesca viene de muy lejos. Cuentan que fue un pescador de Benidorm el que dio origen a la villa, estableciéndose en lo que era “la cala” a principio de siglo XIX. Lo imitaron otros pescadores y progresivamente se fue creando lo que hoy es L’Amettla. Actualmente, aunque el pueblo ha crecido y se ha adaptado a los nuevos tiempos, aún se respira el ambiente marinero de siempre. En un paseo por el núcleo urbano todos los caminos llevan al puerto de pescadores, situado alrededor de una cala natural. Entre semana (exceptuando los meses de mayo y junio, cuando tiene lugar la veda ecológica), es un lugar animado, sobre todo a partir de las 3 de la tarde, cuando las barcas vuelven a tierra después de su jornada de pesca. En los muelles, se descarga pescado de todo tipo, entre ellos sardinas, lubinas, pulpos, doradas, atunes o langostinos, para subastarlos después en la lonja. Si la visita coincide en lunes, miércoles o viernes, vale la pena aprovechar y descubrir, acompañado por un calero los secretos del puerto y de todo el pueblo. El Patronat Municipal de Turisme organiza estos días visitas guiadas donde se pueden conocer la historia, la cultura, las tradiciones y las leyendas de esta villa marinera. La ruta, que recorre los lugares más emblemáticos, cuenta con nueve paradas desde donde se explica a los participantes  temas como: la fundación de la villa por pescadores del Grado de Valencia y su relación con el Castillo de Sant Jordi de Alfama, las tradiciones religiosas, las leyendas de los bandoleros que habitan aquellas comarcas por el siglo XVIII o los naufragios de barcos ante la costa de L’Ametlla durante la Primer Guerra Mundial. En los carteles instalados en las paradas del recorrido se pueden ver fotografías que apoyan a la explicación del guía turístico. En L’Ametlla hay playas y calas para todos los gustos. Desde la más urbanas, de arena fina y blanca y con varios servicios, hasta calas más salvajes, algunas de piedra, alejadas de las urbanizaciones y muy tranquilas. En el núcleo urbano de L’Ametlla se  encuentra la playa de L’Alguer, justo enfrente del paseo marítimo. Es pequeña, agradable y con servicios como duchas o alquiler de tumbonas. Otra de las playas de la localidad es la cala de Bon Capó, situada tras el Hotel Ametlla de Mar. Más allá del pueblo, al norte, hay otras playas y calas de gran belleza, como cala Xelín, una cala preciosa de piedras blancas de tanto rodado, aguas cristalinas y una entrada suave al mar. Muy cerca de cala Xelín está Cala Forn, una pequeña ensenada de no más de 40 metros de ancho y rodeada de paredes de roca anaranjada, pinos y arbustos mediterráneos. Se accede a ella en coche por la urbanización de las Tres Cales, siguiendo el camino que va paralelo al trazado ferroviario. Otra playa que vale la pena visitar es Cala Sant Jordi. Tiene como característica principal el hecho de encontrarse al pie del antiguo castillo de Sant Jordi d’Alfama, del siglo XII, que fue sede de la orden de Sant Jordi d’Alfama y que se construyó para defenderse de los ataques de piratas y bárbaros. Está situada al norte de L’Ametlla de Mar y se accede en coche, también por la urbanización de las Tres Cales. La cala Sant Jordi tiene todos los servicios: duchas, zonas de restauración próximas y espacio donde dejar el coche. Otras calas de la zona norte de L’Ametlla son cala Vidre o Calafató. Al sur, se encuentra la cala Santes Creus, de piedras de canto rodado blancas, la cala de la Llenya o la cala de l’Estany Podrit. Una buena manera de conocer estas y otras muchas playas es practicar el senderismo. El sendero GR-92 bordea toda la costa pasando por lugares idílicos. Existen varios itinerarios señalizados que llegan a las diversas playas y calas del municipio. En L’Amettla de Mar se encuentra uno de los mejores museos de cerámica del país. Es el Museo de Cerámica Popular, situado en las afueras del pueblo, de camino a la urbanización de las Tres Cales y la cala Sant Jordi. Su interior, de 1500 m2, alberga una extensa colección formada por objetos de cerámica popular de toda la Península que está considerada el mayor fondo expuesto de su género en Europa. En sus salas permanentes se exponen 4500 objetos. Completan las instalaciones varias salas de exposición temporal, un audiovisual y un aula didáctica. Que más decir…aprovechar para visitar esta zona!

Annunci

Pubblicato il 25 giugno 2013, in Trips con tag , , , , , , , , , , , , , , , , , . Aggiungi il permalink ai segnalibri. Lascia un commento.

Rispondi

Inserisci i tuoi dati qui sotto o clicca su un'icona per effettuare l'accesso:

Logo WordPress.com

Stai commentando usando il tuo account WordPress.com. Chiudi sessione / Modifica )

Foto Twitter

Stai commentando usando il tuo account Twitter. Chiudi sessione / Modifica )

Foto di Facebook

Stai commentando usando il tuo account Facebook. Chiudi sessione / Modifica )

Google+ photo

Stai commentando usando il tuo account Google+. Chiudi sessione / Modifica )

Connessione a %s...

%d blogger hanno fatto clic su Mi Piace per questo: